
Seguridad hídrica: avances y desafíos cruciales para el futuro de Chile
2025-03-31
Autor: Santiago
Chile está sumido en una crisis hídrica estructural, resultado de la alarmante desertificación y una sequía que ya se extiende por 14 años. La reducción en las precipitaciones, el significativo retroceso de los glaciares y el uso insostenible de aguas subterráneas han llevado a una escasez dramática de agua, afectando no solo a las comunidades rurales, sino también a ecosistemas enteros y sectores productivos clave como la agricultura y la minería.
Frente a esto, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) ha implementado diversas medidas dirigidas a asegurar el acceso universal al agua y promover una gestión eficiente y sostenible de este recurso vital. Entre las principales estrategias se destaca la modernización y el refuerzo de la infraestructura hídrica. Esto incluye la creación de sistemas de agua potable rural, la construcción de desaladoras y la ampliación de embalses.
El suministro de agua potable, especialmente vital en áreas rurales, es una de las prioridades del gobierno. En las ciudades, la cobertura de agua potable llega a casi el 100%, garantizando calidad, cantidad y continuidad. Sin embargo, la situación es muy diferente en las zonas rurales, donde miles de familias aún carecen de estos servicios básicos. Mejorar el acceso al agua en estas áreas es esencial para elevar la calidad de vida y avanzar hacia una equidad territorial real.
Un hecho alarmante es que se estima que se necesitan más de 500 millones de dólares para dotar de infraestructura de agua potable a todas las localidades rurales semiconcentradas. Este esfuerzo no solo es urgente, también es esencial para el bienestar de miles de chilenos.
Las plantas desalinizadoras han sido un eje estratégico en la búsqueda de soluciones a la escasez de agua. Actualmente, Chile cuenta con 24 plantas desalinizadoras operando, de las cuales tres se dedican específicamente a proveer agua potable. Se está llevando a cabo la licitación para construir nuevas plantas en Coquimbo y La Serena, y se están evaluando proyectos en otras localidades. Además, se están desarrollando proyectos para embalses, como Las Palmas y Zapallar, que aumentarán nuestra capacidad de almacenamiento y fortalecerán la resiliencia del país ante fenómenos climáticos extremos.
Para optimizar el uso del agua, se están estableciendo 20 Mesas Estratégicas de Recursos Hídricos en cuencas. Esto dará origen a Planes Estratégicos de Recursos Hídricos (PERHC), que son fundamentales para la planificación y gestión del agua en el país.
La protección de los glaciares es otro aspecto vital en la lucha contra la crisis hídrica. Durante el Mes del Agua 2025, se destacó la importancia de resguardar estos ecosistemas, que son cruciales para el suministro hídrico del país. El plan incluye la expansión de la red de monitoreo, que actualmente cuenta con 96 estaciones y se ampliará con 65 más para el año 2030, con una inversión de 11,500 millones de pesos.
La conservación del agua requiere no solo acciones estatales, sino un compromiso colectivo. Desde el MOP, se seguirán promoviendo iniciativas innovadoras y consolidando una gestión integrada del recurso hídrico. Porque el agua es más que un recurso; es un patrimonio y un derecho de todos los chilenos que debemos proteger con urgencia y responsabilidad.