
"¿Por qué me tratan como basura?": el drama de un cantante venezolano deportado a El Salvador
2025-03-23
Autor: Martina
Arturo Suárez Trejo, un talentoso cantante venezolano de 33 años, ha sido deportado de Estados Unidos hacia el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador, en medio de acusaciones infundadas de ser miembro de la temida banda transnacional Tren de Aragua.
Originalmente, Arturo dejó Venezuela en 2017 debido a la devastadora crisis económica y humanitaria que azota su país, así como su deseo de impulsar su carrera musical. Comenzó su viaje en Colombia y posteriormente se trasladó a Chile, donde conoció a su esposa, Nathali Sánchez. Juntos, formaron un hogar y Arturo se dedicó plenamente a la música, organizando eventos y apoyando a otros artistas emergentes.
Su carrera despegó en Chile, pero en busca de nuevas oportunidades, Arturo decidió emigrar a Estados Unidos, con la ayuda de su hermano quien logró financiar su viaje. A pesar de sus buenos intenciones y su deseo de triunfar, tuvo que enfrentar la dura realidad de ser encarcelado en El Salvador.
El 8 de febrero, mientras grababa un videoclip en Raleigh, Carolina del Norte, su vida dio un giro drástico. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) realizó una redada en la vivienda y detuvo a todos los presentes, incluido Arturo.
Nathali, angustiada por la falta de comunicación, recuerda la angustia que sintió al no saber de él, especialmente porque su bebé estaba enferma. Tras días de incertidumbre, Arturo logró comunicarse con ella, revelando su situación: “No entiendo por qué me tratan como basura. Yo no hice nada malo, cumplí con todos mis trámites.”
A pesar de demostrar que no tenía antecedentes penales, fue trasladado a la prisión Stewart Detention Center en Georgia, donde su abogado solicitó su liberación bajo fianza, la cual fue denegada. Se vio obligado a esperar su presentación ante un juez el 2 de abril, pero antes de eso, su vida se tornó aún más sombría.
Aproximadamente para el 14 de marzo, Arturo fue deportado a El Salvador, a pesar de que la familia había anticipado que sería enviado a Venezuela. Este destino se presenta como una pesadilla para muchos migrantes, especialmente para aquellos vinculados, sin fundamento, a pandillas criminales.
En El Salvador, Arturo fue colocado en un sistema penitenciario que ha sido criticado por sus duras condiciones. Las autoridades lo despojaron de su barba y cabello, una práctica común en la cárcel de máxima seguridad donde los prisioneros son tratados inhumanamente. Según el gobierno salvadoreño, Estados Unidos estaría pagando 6 millones de dólares por la custodia de migrantes acusados de vínculos con el Tren de Aragua, que el expresidente Trump catalogó como organización terrorista.
Las dudas y preocupaciones de Nathali continúa creciendo. “No entiendo por qué lo llevan allí y lo conectan con una banda criminal cuando no había dado ningún motivo para ser tratado de tal forma,” reflexiona angustiada.
La incerteza de su situación se agrava, y cuando finalmente logra tener noticias de él, se entera que ha sido sometido a un horrible proceso en condiciones precarias. El idilio de una vida en busca de sueños se convierte rápidamente en una lucha por la supervivencia y la dignidad.
En un giro desgarrador, la última vez que Nathali escuchó la voz de Arturo, él le envió un mensaje esperanzador: "Pronto estaremos juntos para siempre." Sin embargo, los días pasan y la angustia se mezcla con la desesperación al no recibir más noticias. Las revelaciones de un sistema de deportación injusto y una situación desesperante siguen atrayendo la atención de organizaciones defensoras de derechos humanos, que cuestionan las condiciones y procédure de detención a las que se enfrentan miles de migrantes en su travesía.