
Impacto del Ejercicio en el Cáncer de Mama Metastásico: ¡Descubrimientos Reveladores!
2025-03-31
Autor: Sofía
A pesar de las mejoras en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama primario, la dura realidad es que los tumores metastásicos aún representan una amenaza casi incurable, siendo responsables de la mayoría de las muertes asociadas a esta enfermedad devastadora. Por ello, se vuelve crucial el desarrollo de estrategias efectivas para mitigar la carga de los tumores metastásicos y mejorar la supervivencia de las pacientes.
Las intervenciones quirúrgicas y los tratamientos farmacológicos son, sin duda, vitales en la lucha contra el cáncer de mama. Sin embargo, investigaciones recientes señalan que la actividad física podría jugar un papel fundamental en este contexto. Varios estudios han demostrado que el ejercicio no solo puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama, sino que también mejora la tolerancia a tratamientos como la quimioterapia, disminuye la posibilidad de recurrencias y, lo más importante, reduce la mortalidad asociada a la enfermedad.
Para profundizar en esta temática, un equipo de investigadores liderado por Rikke Stagaard de la Universidad de Copenhague en Dinamarca, llevó a cabo un estudio preclínico utilizando modelos de ratones con metástasis 4T1. En este experimento, los animales fueron sometidos a intervenciones quirúrgicas y se les ofreció la oportunidad de ejercitarse en una rueda de forma voluntaria.
Los hallazgos fueron impactantes: correr en la rueda de manera voluntaria significó una mejora significativa en la supervivencia libre de metástasis, llegando a duplicar la vida media de los ratones en comparación con los que no hicieron ejercicio. Curiosamente, estas mejoras se registraron solamente cuando el ejercicio se intensificó después de la cirugía, lo que plantea preguntas sobre la relación entre la actividad física y la recuperación postquirúrgica.
Para esclarecer este fenómeno, se realizaron cirugías simuladas, revelando que el estrés quirúrgico era un factor necesario para que el aumento del ejercicio resultara en una notable reducción de la carga tumoral metastásica en ratones con metástasis espontánea o inducida. Aún más interesante, estos efectos ocurrieron sin alterar el crecimiento del tumor, los niveles de hipoxia o la infiltración de células inmunitarias, lo que sugiere mecanismos aún inexplorados que podrían ser de gran relevancia clínica.
En conclusión, los hallazgos de este estudio abren la puerta a la idea de que incrementar la actividad física después de la cirugía puede ser un enfoque eficaz para retrasar el desarrollo metastásico en el cáncer de mama, potencialmente cambiando la forma en que se maneja la recuperación en pacientes con esta enfermedad. Los especialistas instan a considerar el ejercicio no solo como un complemento, sino como un aliado significativo en la lucha contra el cáncer de mama.